Cuando hablamos de tacos mexicanos, dos nombres siempre aparecen en la conversación: suadero y pastor. Ambos son clásicos que conquistan paladares en las calles de la Ciudad de México y ahora también en Soacha. Pero la pregunta es inevitable: ¿cuál de los dos se lleva la corona en la taquería?
Para los que no lo tienen claro, aquí va la batalla taquera definitiva.
Por un lado, tenemos al taco al pastor, famoso por su trompo girando sin descanso. Su carne de cerdo marinada con achiote y chiles secos se dora lentamente mientras la piña caramelizada cae justo en el momento perfecto. Se sirve en doble tortilla de maíz con cebolla, cilantro y salsas de la casa. Es jugoso, tiene un toque dulce y un aroma que se reconoce a metros.
Por el otro, está el taco de suadero, más discreto pero igual de poderoso. Esta carne de res proviene de un corte suave y graso que se cocina en la choricera hasta quedar tierna y jugosa. Su sabor es más profundo, con un toque ahumado que se mezcla perfecto con la salsa roja picante o la verde más fresca. Es el favorito de quienes prefieren sabores menos dulces y más intensos.
¿Entonces cuál gana?
La verdad es que no hay un campeón absoluto. El pastor es ideal para quienes buscan algo vibrante y tradicionalmente chilango. El suadero es para los que disfrutan de una experiencia más carnal, jugosa y con carácter. En Taquería Mezquital, los campeones son ambos porque puedes pedirlos juntos en un taco campechano y tener lo mejor de los dos mundos en un solo bocado.
Así que la próxima vez que te enfrentes a esta elección, nuestra recomendación es simple: no elijas, campechanea.
